Carta inédita de Albert Camus dirigida a quien corresponda

Laurmarin, Francia, a 6 de agosto de 1958

Queridísimo a quien corresponda:
No me corresponde a mí escribirle, ni a Ud. leerme, pero he hallado en sus palabras ciertas interpretaciones que no corresponden del todo con lo que quisiera corresponderle dadas nuestras diferencias de opinión. Sé que Ud. me entiende, y si no, excúseme por mal corresponderle.

Aquí estoy, no sé en qué medida. Tal vez la seguridad de mi existencia radica en mi afán por cuestionarla, o por no asumirla objetivamente, que para efectos prácticos es lo mismo. Aquí estoy, o no estoy, pero desde esta presencia o desde esta ausencia le escribo sumamente compungido y de sobra disminuido.

Aunque Ud. es un ‘a quien corresponda cualquiera’– al igual que yo–, no soy ajeno a lo que su pensamiento y sus palabras producen en las mentes de otros ‘a quien corresponda’, y por eso me corresponde escribir estos esbozos de libertad manifiesta, aunque aprisionada en aquello que llamamos lenguaje. Poco me importa ser esclavo de mi libertad, pues al ser ella lo único que poseo, me place mucho dirigirle a Ud. mis correspondientes indiferencias sin temor a herir su endeble susceptibilidad. ¡Qué más me da y qué más les da a aquellos ‘a quien corresponda’! No lo insulto al dirigirle mi indiferencia; por el contrario, lo honro con el ejercicio de mi libertad a pesar de que esto le parezca indiferente.

Espero haber sido claro y conciso en mi mensaje; sin embargo, tengo la corazonada de que hay mejores maneras de comunicarle mi sentir. Suponga Ud.:

A un tipo cualquiera lo han diagnosticado con tuberculosis; le quedan pocos días de vida. En su desesperanza y su desesperación busca con desmesurado ahínco darle sentido a su “existencia”. En las religiones, en las corrientes políticas y en los desplazamientos de la moralidad indaga e invierte los preciosos segundos que, como la arena, se precipitan en un reloj que es incapaz de revertir el orden gravitacional. Antes de tener consciencia de que su tiempo vital ha expirado, yace ya moribundo en un lecho que apenas y pueblan ciertos ‘a quien corresponda’ (si es que tuvo mala suerte). El sepulturero del barrio se pasea de manera periódica, cual ave de rapiña, para saber si enterrará al último y podrá ir a cenar temprano con sus ‘a quien corresponda’ más amados, a quienes –dicho sea de paso– ciertamente desconoce.

Pálido como la tierra del Magreb, el desahuciado balbucea unas palabras; el sepulturero apresta la pala.

El ‘a quien corresponda’ más cercano celebra un acto caritativo y en medio de la agonía le pregunta al convaleciente: “¿Puedo hacer algo más por usted?”. Con los pulmones al borde del colapso, el cuasi muerto exclama: “Sí, sí que puede. Dígale a quien corresponda que lo estuve esperando, pero que ya no pude más”. Segundos más tarde el sepulturero termina con su labor y va a cenar temprano a casa…

Provistos estamos todos con atisbos de razón, pero este mundo no es razonable ni en sus leyes naturales, ni en sus códigos éticos, ni en sus códigos estéticos ni en sus códigos lógicos.

Si todo lo expuesto le  pareciera a Ud., ‘a quien corresponda’, un tanto absurdo, me doy, pues, por bien servido: ¡conseguí aquello que me había propuesto!, y si no: no he de perder el sueño, y si lo pierdo, no ha de importarme.

Respetuosamente:

Quien corresponde (algunos me llaman A. Camus).

________________________

Nota expositiva:

El hallazgo de esta carta fue resultado del azar, aunque intervino un poco la sagacidad de Efraín Pastrana (jefe de intendencia, accionista mayoritario de ¡No es para ti?, traductor y franelero del estacionamiento de nuestro edificio corporativo).
Como a Pastrana le es insuficiente el sueldo que recibe por parte de la empresa, se vio obligado a buscar fuentes alternativas de ingreso. En un anuncio clasificado del periódico local encontró que se solicitaba un franelero con experiencia, para hacerse cargo de los residuos biológicos emanados de un kínder. Como el hombre trabajador y diligente que es, no titubeó en aplicar para el puesto. De inmediato fue aceptado, pues sus conocimientos del latín lo perfilaron como el mejor prospecto.

Un día cualquiera Pastrana halló (por casualidad) una lonchera azul que ostentaba un rascahuele de Bob Esponja, y que se encontraba abandonada en un rincón del patio de juegos, en el kínder que lo había empleado. De inmediato tuvo una revelación: “Abre la maldita lonchera y resuelve tu miserable vida”, le dictó una voz misteriosa proveniente de la alcantarilla más próxima. Aunque dudó en hacerlo, la tentación pudo más que su voluntad… Él esperaba encontrarse con algún emparedado a medio roer; con una manzana negruzca, con un vómito incontenido propio de un infante que no tuvo tiempo de verter sus deshechos en el lugar indicado. A cambio de eso encontró la misiva que se ha expuesto líneas arriba, en francés, y avalada por el Consejo Mexicano de Pilotos Aviadores de Hong Kong, por lo que su autenticidad es irrevocable. Se encontró, además, con la carta de ‘a quien corresponda’ dirigida a A. Camus (que estará a disposición del lector en la próxima entrega). Cuando Pastrana comenzó a traducir las misivas se percató de que sí, en efecto: había un emparedado a medio roer, un trozo de manzana negruzca y un poco, tan sólo un poco de vomitadita infantil. Ahí fue cuando comprendió que ante el carácter irracional del mundo, la mejor alternativa disponible es el absurdo. Y  continuó con su traducción.

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2 comentarios sobre “Carta inédita de Albert Camus dirigida a quien corresponda

  • 14 febrero, 2017 at 3:40 am

    a quien corresponda,
    gracias por difundir la misiva que en verdad si encontré algo absurda, para beneplacito o idiferencia de “a quien corresponda – Camus”, pero entretenida.

    Sirvase por favor agradecer a “a quien corresponda – Pastrana” por sus servicios incansables y a “a quien corresponda – noesparaMI” por ser el espacio y el medio para dicho entretenimiento.

    saludos,
    a quien corresponda

    Responder
    • 21 marzo, 2017 at 1:42 am

      A quien corresponda le ha gustado mucho tu post, estimado Carlos Pando. He remitido sus saludos a E. Pastrana, pero no pudo devolverlos, pues se encuentra inhalando un activo de guayaba. Ya se está preparando para hacer la traducción de su vida. Te aconsejamos que estés pendiente.
      No olvides que si algo seguro hay en la vida, eso es el absurdo, y quien corresponde lo suscribe.
      Abrazo fuerte hasta tus gélidos y bellos lares.

      Responder

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Rimbombante A Secas es el pseudónimo de un algo que realiza tareas diversas con fines indefinidos, aunque notablemente hedonistas y lúdicos. Misión: secreta. En una ocasión se le fue revelada mientras compartía un 'wedge' con Perseo Montes de Oca en un conocido campestre de golf. Se le encomendó guardar "el secreto",...
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