Carta inédita de los tesalonicenses a San Pablo y respuesta del segundo

Consideraciones previas:

Los hechos de los Apóstoles conforman el 5º libro canónico del Nuevo Testamento en la tradición católica. Hay mucho que decir al respecto, pero de desplegar un ejercicio concienzudo sobre el tema, el artículo se tornaría fuera de lugar. Por dicha causa me avocaré a dar una ligera introducción y, posteriormente, mostraré algunas cartas que el equipo de expertos de ¿No es para ti! ha hallado en lugares insospechados.
Las narraciones contenidas en Hechos de los Apóstoles versan sobre la dispersión de algunos de los discípulos de Jesús una vez que este fue crucificado. En un intento sobrecogedor por evangelizar las tierras más remotas y erradicar el paganismo, Pablo de Tarso, principalmente, atraviesa por múltiples peripecias hasta que es arrestado, martirizado y ejecutado por los romanos en el año 67 d.C. [1] Pero ¿qué tan confiables son las fuentes de este libro? Revisemos someramente:
Nadie duda de las múltiples evidencias físicas que hay sobre estos escritos. La más contundente, quizás, sea el Fragmento Muratoriano,  hallado en algún momento entre el año de 1672 y 1750 [2] en la Biblioteca Ambrosiana de Milán. Los textos están escritos en latín y debieron, forzosamente, atravesar por un sinfín de traducciones: del arameo al samaritano, del samaritano al griego, del griego al latín, del latín al alemán y, finalmente, del alemán a casi todas las lenguas existentes sobre la faz de la tierra. La versión con la que contamos en la actualidad está escrita en lo que podemos denominar “lenguaje bíblico”, es decir, aquel que solamente comprenden el Papa en turno y uno que otro iluminado exégeta capaz de aseverar cuestiones tan trascendentes sobre el destino en el más allá. Todos los demás estamos excluidos; tal vez no seamos lo suficientemente inteligentes para interpretar esos escritos de la misma erudita manera en que lo hacen 5 o 6 personas en el mundo (cada determinado número de años cambia de manos el monopolio de esos saberes). En otras palabras, se nos considera débiles mentales. Pero no nos distraigamos de la temática central.
Pablo de Tarso, mejor conocido como San Pablo, no conoció personalmente a Jesús [3] y una buena parte de su vida la dedicó a capturar cristianos para posteriormente ejecutarlos brutalmente. Más tarde, por la intervención del Espíritu Santo, se convirtió a la religión encabezada por Simón Pedro y fungió como pieza clave para la consolidación de uno de los cultos más predominantes a nivel global: el catolicismo (entre otras modalidades de cristianismo).
Pablo de Tarso hablaba fluidamente tanto el arameo como el latín; sin embargo, en una tasa de analfabetismo tan alta como la que existía en aquel tiempo, la labor de escritura se solía delegar a una minúscula cantidad de personas cultísimas. Curiosamente, Pablo no escribió las cartas que dirigió a diversos pueblos que se debatían entre las costumbres paganas, judías y cristianas. El encargado para esta labor, según se estima, fue el apóstol Lucas o, en su defecto, algún amigo cercano de Pablo que no es mencionado ni en la tradición oral, ni en la evidencia física, como el Fragmento Muratoriano. Dichas pruebas epigráficas (incompletas, por cierto) datan del siglo 4 d.C., más o menos unos 350 años después de la muerte del converso apóstol. ¿De quién es la caligrafía de esos trozos de piedra y papiro? Nadie lo sabe con precisión. Ni siquiera las 5 o 6 personas consentidas por el Espíritu Santo que han sido habilitadas para hablar sobre el más allá y las conductas que son permisibles sin importar el contexto en donde se practiquen.

Las Cartas Paulinas [4], aunque no son del todo paulinas, ya que varios fragmentos de su escritura aparecen en el plural de la primera persona ‘nosotros’ [5], sugieren al menos 2 coautores extra: Silvano y Timoteo; aunque cabe subrayar que sólo se sugiere: nadie asegura nada. Estas cartas, pues, son agradecimientos, sentencias, exhortos de amor y parabienes dirigidos a los poquísimos representantes del cristianismo con presencia en ciudades como Corinto, Efeso, Galacia, Filipos y Tesalónica –por mencionar algunas–.
En este artículo se presentará una carta inédita hallada por un amigo de un amigo de Rimbombante a Secas cuya lengua original era el samaritano; posteriormente se tradujo al afrikáans, después al micmac [6]; más tadre al tzotzil y, por motivos desconocidos, terminó siendo redactada en griego antiguo. El amigo del amigo de Rimbombante a Secas es de origen nigeriano y no comprende ninguno de los lenguajes previamente mencionados, él sólo la encontró en una alcantarilla del Bronx en el año de 2013. La carta data del siglo IV. ¡Es una asombrosa coincidencia! Parece ser que algún miembro de la secta de “Los Cátaros” transportó la carta al continente negro nada más para fastidiar. En cuanto a su aparición en la alcantarilla del Bronx sólo puedo decir: “inciertos son los caminos del Señor”. El nigeriano, por su parte, consideró prudente entregar su hallazgo a un tal Efraín Pastrana (gerente de intendencia del corporativo de ¡No es para ti?) quien la interpretó como pudo (se ignora si el Espíritu Santo le echó la mano también a él) llegando a resultados de traductibilidad realmente asombrosos.

He aquí, pues, la primera edición de alguna de las cartas que los tesalonicenses le dirigieron a Pablo. Puede que esta sea la primera de todo el epistolario.

 

Carta de los tesalonicenses a San Pablo:
Pagana ciudad de Tesalónica, a 4 de Sextilis del año 5 después del supuesto nacimiento de Cristo.
PABLO DE TARSO
PRESENTE
Ola, Pablo, ¿k ase?

 

Más tarde, Efraín Pastrana se percató de que había un segundo papiro adherido a la misiva previamente expuesta y decidió traducirla de buena voluntad (esperamos que también el Espíritu Santo le haya echado la mano).

Nuevamente se aprecia una notable coincidencia: el papiro corresponde a la carta de respuesta que Pablo de Tarso dirige a los tesalonicenses y también la ponemos a su disposición, estimado lector, de manera totalmente gratuita:

Carta de Pablo de Tarso a los tesalonicenses:

Cristianísima, devotísima y martirizadísima región de Macedonia, a 26 de Sextilis del año 5 después del garantizado nacimiento de nuestro amado Salvador Jesucristo.

TESALONICENSES

PRESENTES

¡Pos aquí, nomás!

 

Nota pertinente: “La popularidad de escribir cartas en el 1er siglo d. C. fue debida en gran parte a la Pax Romana, con sus caminos y vías marítimas libres de piratas, un individuo llevando una carta podía caminar de Corinto a Tesalónica en dos semanas; lo cual, para la mayor parte de la historia humana constituiría una velocidad impresionante en la transportación de un mensaje privado”. Obtenido electrónicamente de http://www.ayudapastoral.com/level-one/level-2c/las-cartas-a-los-tesalonicenses/ el 16 de agosto de 2015.

[1] Existen inconsistencias históricas sobre la fecha precisa.

[2] Hay ambigüedad para determinar el año del hallazgo con certeza.

[3] Algunas fuentes argumentan que Pablo sí conoció a Jesús, aunque estas han sido enérgicamente rechazadas por el Vaticano.

[4] Se les llama paulinas por pertenecer a Pablo, que en latín se escribe ‘Paulus’. Este nombre significa ‘pequeño’ o ‘humilde’.

[5] Se da un cambio drástico de un ‘yo narrador’ a un ‘nosotros narradores’ dentro del mismo epistolario.

[6] Es el lenguaje utilizado por una tribu de indios algonquinos. El número total de usuarios de esta lengua no excede la cantidad de 20,000.

 

Bibliografía sugerida:
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Brown, Raymond. (2002). Introducción al Nuevo Testamento: II. Cartas y otros escritos (A. Piñero, Trans.). Madrid: Editorial Trotta.

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Marxsen, Willi. (1982). Die zweite Thessalonicherbrief (ZBK). Zürich: Theologischer Verlag.

Mearns, C. L. (1981). Early eschatological development in Paul: the evidence of I and II Thessalonians. NTS, 27, 137-57.

Pastrana, Efraín (2013). Traduce rápido con la ayuda de Google y unos amigos, Ed. Planeta, México.

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Witherington, Ben, III. (2006). 1 and 2 Thessalonians: a socio-rhetorical commentary. Grand Rapids: Eerdmans.

Witherington, Ben, III. (1992). Jesus, Paul and the end of the world: a comparative study in New Testament eschatology. Downers Grove, IL: InterVarsity Press.

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2 comentarios sobre “Carta inédita de los tesalonicenses a San Pablo y respuesta del segundo

  • 18 agosto, 2015 at 6:46 am

    Genial! me reí, me río y me reiré.
    Aunque ya pude encontrar la primera traducción alternativa de la respuesta de Pablo, “¡Pos aquí, nomáseando!” tal vez seria bueno darle mas difusión al libro de Pastrana (mencionado en su bibliografia sugerida) para evitar traducciones que puedan ser mal interpretadas.

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    • 23 agosto, 2015 at 3:24 am

      Querido Carlos Pando:
      Es un gusto como siempre saber que has leído una más de nuestras…”cosas”. ¡Mira qué curioso! la traducción alternativa que sugieres resultó ser la misma que propusieron los lexicólogos y lingüistas que formalizaron el verbo ‘haigar’ anteriormente. Ya hemos enviado la iniciativa para que la apruebe el “Diario Oficial de la Veneración” sito en el Vaticano, pero aún no recibimos respuesta. Algo nos hace pensar que el Espíritu Santo debe estar dándole sus últimas pasaditas, pero como es una paloma y no tiene manos, necesita que algún lento y octagenario miembro del “Club de exégesis bíblibas” vaya pasando cada una de las 367 fojas que hemos remitido… habrá que esperar.
      Mientras tanto, mucho agradeceríamos que difundieras el libro de Pastrana. Debes saber que invertimos muchísimos recursos para que Editorial Planeta se arriesgara con él. Sin embargo tú sabes que en ¡No es para ti? no escatimamos cuando de revelar misterios se trata. Lo importante es que, como tú dices, la traducción no se malinterprete ¿Te imaginas el daño que se le causaría al mundo?

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Rimbombante A Secas es el pseudónimo de un algo que realiza tareas diversas con fines indefinidos, aunque notablemente hedonistas y lúdicos. Misión: secreta. En una ocasión se le fue revelada mientras compartía un 'wedge' con Perseo Montes de Oca en un conocido campestre de golf. Se le encomendó guardar "el secreto",...
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