Crónicas del Huachicol. Parte 1.

Después de desperdiciar meses buscando un empleo digno y bien remunerado, características que parecen estar de lados diametralmente opuestos, reflexioné sobre la posibilidad de establecer un negocio propio que tuviera la capacidad de satisfacer las necesidades de todos los sectores socio-económicos del país. Pensé en la distribución de hidrocarburos con la finalidad de ofrecer precios competitivos que otorgaran a los ciudadanos la opción de gastar menos dinero en combustible. Ya sé lo que seguramente pensarán algunos: el huachicol. Quizá tengan razón, pero se me ocurrió la posibilidad de desempeñar tal tarea profesional escapando de la clandestinidad: “seguro que hay alguna forma de hacer esto transparentemente, debe de existir la posibilidad de hacerme de papeles que me permitan ejercer mi labor a la luz de la legalidad”. Fue inmediata una epifanía que revelaba que el primer asunto que debía resolver –si pretendía aventurarme en un trabajo tan arriesgado–, en el que podría someterme a explosiones repentinas de los ductos que conducen las gasolinas, era el de la seguridad social. Debía de contar con un respaldo médico que pudiera atenderme de urgencia en caso de que se presentara una eventualidad sanitaria.

Así quedaba, pues, con el pendiente de todos los trámites que debía realizar para obtener mis respectivos registros de marca y, sobre todo, de los casos que pueden excluirme de tener el privilegio de la derechohabiencia pública, tales como contar con antecedentes penales. Antes de que ustedes, mis lectores, piensen que sí los tengo, he de decir que el caso es el contrario. Tan solo me niego a levantarme temprano para emprender mi viaje a donde sea que se tramite una Carta de Antecedentes NO Penales, para así, no tener problemas para afiliar mi hiachicolería (sic) al IMSS. Fue así que comencé a darme cuenta de una verdad innegable cuando se trata de trámites engorrosos:

La burocracia no perdona ni a los huachicoleros honestos.

Mi preocupación por el asunto de la afiliación al IMSS era tan grande que acudí a las oficinas de la institución para que resolvieran mi duda.

-No, jefe, no necesita la Carta de Antecedentes NO Penales para poder afiliar su huachicolería a los servicios de seguridad social. Lo único que necesita es una carta de recomendación de personal de alto rango en PEMECS (Petrouleous Mecsicanous, por sus siglas en inglés)-

Con esto, mi angustia cedía terreno a mis esperanzas para emprender mi propio negocio. Así que, sin chistar, me dirigí a las oficinas de PEMECS de más cercana colindancia. Pregunté por el trámite de la carta de recomendación y me mencionaron los requisitos siguientes:

1.- Ser mayor de edad.
2.- Tener experiencia, comprobable no menor a dos años, en el campo de extracción de gasolina.
3.- Cursar el diplomado “¿Por qué extraer huachicol es CASI tan fácil como extraer petróleo?”.
4.- Comprobar capacidad para almacenar al menos 200 000 litros de combustible, a la sombra y a temperatura ambiente.
5.- Presentar los permisos de mi ayuntamiento por concepto de uso de suelo…ajeno; y para dañar la propiedad privada… ajena.
6.- Realizar 280 horas de servicio social extrayendo gasolina… gratis.
7.- Demostrar ética y profesionalismo.
8.- Tener el equipo de seguridad debido (sin especificar. Imagino que se habla de un extintor).
9.- Haber concluido la primaria.
10.- Invitarle una cerveza al Director de PEMECS.

Me faltaba cumplir con los requisitos 4 y 10, ya que únicamente cuento con dos garrafones de 19 litros para almacenar mi mercancía, pero pensaba en solucionar eso con una foto buscada en Google. El cumplimiento del requisito 10 vaya que me tenía preocupado, no me alcanzaba para comprar una Tecate light. Lo único que yo quería era “huachicolear” con todos mis papeles en orden.

Me veo en la necesidad de ahorrar para adquirir un par de Tecates, así que, momentáneamente, me dedico a vender frases motivacionales. Les regalaré la primera para que me tengan confianza y vean la calidad de mi trabajo: ¡VAMOS, TÚ PUEDES!

hiachicol

¡Comparte este artículo ahora!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Quién es el autor?

Siempre ha mostrado entusiasmo por hallar el valor que hay en no saber lo que está haciendo. Entusiasta musical sin saber qué está haciendo. Le entiende aunque no puede. "Yo prevengo, vengo, y me voy cuando no me quedo: pero nunca al mismo tiempo". Aunque forma parte del staff de ¡No...
Seguir leyendo
Redes sociales del autor: