¿Error de cálculo?

Los calambres en mi espalda, una terrible jaqueca y un gallo tenor me indicaron que debía ir a la cama. Yo había pasado más de 13 horas calculando la hipotenusa de un triángulo -al que por mi seguridad llamaremos Spike-, pero después de completar las primeras seis horas de ardua labor matemática, me percaté de que si quería descubrir el valor de la hipotenusa, primero habría que conocer si Spike tenía catetos o no; y más aún, si ellos estaban dispuestos a cooperar.

En seguida colegí que la inestabilidad de mis cálculos -dentro de las primeras seis horas de trabajo- podía deberse a esta particular minucia. Durante el primer par de horas calculé que la hipotenusa habría de valer entre 11 y 650, o lo que es lo mismo: ‘x’. Ya para el segundo tercio de mi actividad heurística la calculadora arrojó que el valor era de 1.89, con un margen de error del 92 %, o lo que es lo mismo: ‘x’. El tercer tercio lo empleé para hacer la comprobación mediante una regla de tres, como la que se ilustra a continuación:

1

¡Eureka! -me dije-. Comprobé, pues, que algo estaba haciendo mal, y comencé desde cero.

De acuerdo con el método científico propuesto por René Descartes (1596-1650), lo primero que había que hacer era observar, y observé con mucho detenimiento a Spike, sin que se diera cuenta. Por desgracia me dio carraspera en la garganta y me fue imperativo aclararla mediante un elegante “¡emiaaajam!”, que no por elegante dejaba de ser estruendoso. Mi “tosido” llamó insoslayablemente la atención de Spike, quien me correspondió su mirada con desconfianza y con repudio.

Las páginas de La méthode scientifique señalaban que ahora debería comenzarse con la medición, pero consideré bastante descortés hacerlo. A cambio de lo anterior hurgué con toda cautela entre los bolsillos de Spike, para saber si traía consigo al par de catetos que estaba buscando. Me pareció ver un centímetro de uno de ellos, pero no podía asegurarlo, así que me limité a continuar con los cálculos: “yo creo que sí, que sí ha de traer los dos, y que por lo menos miden 1 cada uno; o lo que es lo mismo: ‘x'”, elucubré.

Una vez que obtuve la medición me dispuse a experimentar, así que experimenté con opiáceos, barbitúricos de toda índole, enervantes, flores de Marley (o marihuana) y con unas gotitas de Agua de colonia Sanborns en la nuca. También experimenté en el cine, en el teatro, en la ingeniería industrial, en el negocio ganadero, el la apicultura, en la T.V., en las ciencias ocultas y en el esoterismo, pero nada me ayudó a establecer el valor de la hipotenusa, aunque ciertamente (y según Descartes), ahora contaba con mayores argumentos para descubrir eso que tanto buscaba, o lo que es lo mismo: ‘x’.

Al notar mis inestimables progresos aventuré una primera hipótesis formal (las demás habían sido nada más para ver si le estaba agarrando la onda): “Tengo la corazonada de que este triángulo debe de tener  una hipotenusa más o menos rastreable”. Cuando procedí con el análisis (valiéndome del método deductivo) me percaté de que sí, y conduje mis esfuerzos a la fase final de mi quehacer: el replanteamiento de la hipótesis.

Con este razonamiento se cumplían 12 horas de cálculos, momento preciso en que comenzó a dolerme la espalda (como secuela de una caída desde un segundo piso, por estar midiendo el pi de una circunferencia que, para mi gusto, no excedía los 30º. Y también por haber estado calculando sin faja).

A punto estaba de asentar el valor de la hipotenusa de Spike sobre una libreta de cuadrícula chica cuando alguien llamó a mi puerta:
– ¿Tiene un minuto para hablar de Jehová?

– Sí.

– ¡Ah, mire! ¡Qué bien!

– Sí, ¿verdad?

– Nada más quería saber, pero ya me voy. Bendiciones.

Volví, pues, a mi estudio, y hundí la tinta de mi pluma con toda cizaña y con total decisión sobre el papel bond:

Captura de pantalla 2017-07-01 a las 6.01.54 a.m.

R=∫x

Spike = catetos (en caso de que los tenga) más la hipotenusa (que con seguridad la tiene).

Al poco tiempo decidí comprar un barco al que llamé Don Clemente, como se llamaba mi abuelo, y ya me encargo de calcular todas las hipotenusas que hay en él.

A todos aquellos que

hacen del camino su fin.

 

 

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2 comentarios sobre “¿Error de cálculo?

  • 11 agosto, 2017 at 4:41 am

    aplausos por esas hipotenusas cuando y cuando no tienen catetos

    Responder
    • 18 agosto, 2017 at 12:03 am

      Sí, aplauso para ellas, ya que no se ven muy seguido, pero cuando se manifiestan, lo hacen con todo su esplendor.
      Saludos, amigo, y gracias por tu lectura.

      Responder

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Rimbombante A Secas es el pseudónimo de un algo que realiza tareas diversas con fines indefinidos, aunque notablemente hedonistas y lúdicos. Misión: secreta. En una ocasión se le fue revelada mientras compartía un 'wedge' con Perseo Montes de Oca en un conocido campestre de golf. Se le encomendó guardar "el secreto",...
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