Faluma

¿Quién será ese hombre esbelto que no fuma,

y que ante la disposición de un acorde, a la armonía no suma?

Del arte a carcajadas se mofa, porque no le da congoja

que su público sospeche de su mal lograda “obra”.

De música no sabe nada, pero sabe que ésta se vende y, por ende, a quienes pagan les transfiere su culpa.

¿Y qué es la culpa? sino el saldo más corrupto que tiene un hombre, cuando sabe que aquello que debió hacerse, no se hizo, pero ahora ya se vende, y de su calidad no se ocupa.

El que “canta” nunca usurpa, pues el público legitima la vanidad de la culpa.

Y ya no importa si con el torso desnudo un verso emerge a vuelapluma, o si en la garganta los nudos impiden la claridad de la nota:

“La nota no se canta, se publica en diarios”, y a Billboard (como al resto) poco le preocupa asumir la culpa, porque culposos clientes se despojan de sus bienes con tal de ver a aquel que no canta, no afina, no propone y no fuma.

Lo de menos es llamarle “El Efecto Maluma”, aunque todo aquel que de la pluma obtiene lo que sabe, sabe que en el argot mexicano, bien podría aquello llamarse Faluma, pues el falo vende, independientemente de la consciencia de quienes lo advierten.

El genital vende, el abuso vende, el sometimiento vende y la pobreza (de toda índole) vende. Y el arrogante compra, porque con sus compras redime el fallo de quienes le exigen la cuota.

Los escenarios no se llenan más con música ni con teatro ni con danza. Los escenarios se llenan con gente, que invariablemente prefiere el glamur de lo que se compra a la honestidad de lo que se vende.

Contra Faluma no tengo nada, ni contra el fanatismo que despierta la miseria de sus letras, ni contra la futíl música que del instrumento no emana.

Contra nadie he vuelto personal esta consigna, aunque me aterra que del arte, Faluma (ALV) sea valuarte.

¿Quien es ese hombre esbelto que no fuma?

Somos todos, que tasamos algún día el valor de las artes, del esfuerzo y de la pluma, y que antes de entonar un Do de pecho, falumeamos (sic) con derecho a algún extraviado trasero; sea nuestro o sea ajeno.

Y lo hacemo (sic) otro rato…

 

 

 

 

 

 

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Rimbombante A Secas es el pseudónimo de un algo que realiza tareas diversas con fines indefinidos, aunque notablemente hedonistas y lúdicos. Misión: secreta. En una ocasión se le fue revelada mientras compartía un 'wedge' con Perseo Montes de Oca en un conocido campestre de golf. Se le encomendó guardar "el secreto",...
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