Tan sólo espero

Juzgue Ud., estimado lector:

Esperar por una respuesta es experimentar la agonía; de hecho, siempre he creído que por eso nos oxidamos y envejecemos, porque pasamos la vida agonizando, y eso nos ocupa durante 75 o 78 años (según la tasa actual de longevidad, aunque también depende mucho de si se es mujer o varón, y de otras cuantas cositas, por ahí… ¡Nimiedades!).

Cuando uno espera por una respuesta languidece el semblante, se diluyen en la sangre las hormonas del bienestar, se padece y se obnubila la mente, y la vida se hace más corta mientras la espera se extiende. Hay quienes esperan la espera misma –quizás por resignación, o por masoquismo o por flagrante actitud suicida–. Hay quienes desesperan y viven. Hay quienes derrochan el oxígeno esperando la esperanza, aquella que se manifiesta cuando la respuesta se asoma por una ventana (si es que esto llega a ocurrir). Esperar es morir, pues; o si Ud. lo prefiere: uno muere esperando.

¿Cuánta energía vital habremos perdido mientras esperábamos, año con año, la llegada de los Reyes Magos? ¿Cuánta más por esperar la señal de correspondencia de aquel amor? ¿Cuánto óxido acumulamos sobre nuestros cuerpos esperando el resultado de ese examen? Uno muere en razón de lo que espera; es decir: si Ud. espera mucho, Ud. muere mucho; si Ud. quiere vivir, ¡no espere nada!

Estas líneas no prescriben conducta alguna. “Porque somos tiempo y en el tiempo actuamos” (San Agustín, 397 d.C.), esperar nos es insoslayable. Por mi parte, sólo espero morir tranquilo y de las respuestas alejarme, pues hay muy pocas, y casi todas, falsas; incluso el suicidio, incluso la ciencia, incluso el más allá, incluso la trapisondista pregunta que espera la honesta respuesta. O juzgue Ud., estimado lector.

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Nota: la noción de tiempo ha desquiciado a la humanidad desde tiempos antiguos, valga la redundancia. Uno de los más célebres trabajos en cuanto al tratamiento que dicho concepto respecta fue el de San Agustín, quien dejara asentadas incógnitas que a la fecha ESPERAN por una respuesta, en su libro Confesiones.

Desde que el método científico se abrió paso entre las sociedades de Occidente, muy destacadas mentes han tratado, sin éxito, de definir lo que es el tiempo. La Física aún se ocupa de ello… ¡No podemos esperar a que nos revele sus congeturas!

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Rimbombante A Secas es el pseudónimo de un algo que realiza tareas diversas con fines indefinidos, aunque notablemente hedonistas y lúdicos. Misión: secreta. En una ocasión se le fue revelada mientras compartía un 'wedge' con Perseo Montes de Oca en un conocido campestre de golf. Se le encomendó guardar "el secreto",...
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